Moratinos tenía una franquicia de Airis en mi pueblo
Al Moratinos de mi pueblo se le veía que en realidad lo suyo no era la informática, asentía todo el rato y te respondía que lo que le estabas pidiendo no lo tenía en ese momento, pero que lo iba a pedir y para la semana que viene estaría seguro. Yo le seguía el juego y le decía que volvería sin falta, cuando sabía de sobra que iría a la tienda de un poco más abajo. Realmente me hubiera gustado preguntarle por sus tiempos de mediador en el conficto palestino-israelí, pero como me daba vergüenza preguntaba sobre memorias DDR-2 y procesadores de doble núcleo.

El otro día pasé cerca de la tienda y vi que el local se alquilaba, el negocio estaba cerrado. Me dio pena porque manteníamos una bonita relación. Había una confianza mutua, un respeto, unas reglas del juego que nunca se rompían. Él sabía que yo nunca le compraría nada y yo sabía que sus conocimientos de informática eran nulos. Yo le preguntaría por algo de lo que él nunca había oído hablar y él me escucharía con educación y paciencia, ahí se notaba su experiencia en conflictos internacionales. Un tío que ha sido embajador en Israel tiene que tener unos nervios de acero, y él lo demostraba continuamente. Incluso cuando le pedí el Windows ZP, asintió, hizo como que consultaba en el ordenador y me dijo que si todavía estaba interesado, para la semana que viene lo tendría.
Ahora cuando le veo en la tele me da pena, porque creo que lo que realmente le gustaba era estar en la tienda, sin más preocupaciones que asentir mientras hablaba el que tenía enfrente y hacer falsas promesas. Sí, ya sé que la política es muy parecida a eso, pero a mí no me engaña. Y no sólo lo digo yo, lo mismo opina el Evo Morales que es encofrador en la obra que está al lado de mi trabajo.
