Somos legión

¿Por qué si me gusta Radiohead no me puede gustar Marea? ¿Por qué si disfruto con A dos metros bajo tierra no puedo gozar como una perra con La Jungla 4.0? ¿No me puede gustar Gran Hermano (el de la Milá) y Redes (el de Punset) y no padecer ningún trastorno de personalidad?
Hay muchos que viven en una especie de adolescencia perpetua, en esa época de tu vida donde tratas a toda costa de diferenciarte del resto, y citas libros, películas y grupos minoritarios cuyo único mérito es ser minoritarios. Esa época en la que eras fan de un grupo desde sus inicios, y cuando triunfaba y vendía millones de copias te dejaba de gustar porque ya le gustaba a todo el mundo.

Hay que tener un poco de personalidad, y no avergonzarte de lo que eres: si Blossom te ponía burro, si las letras de Hombres G te hacen reflexionar, si eres de María Patiño a muerte, si se te hizo un nudo en la garganta en el final de Oficial y caballero, si te ríes como un chimpancé con los chistes de Arguiñano, si te sigue gustando El Príncipe de Bel-Air, si pensaste en aprender a bailar tras ver Dirty Dancing, si Antonio Lobato te parece un gran periodista, si no eres varón heterosexual y te gusta Embrujadas, si Franco Battiato te parece atractivo, si piensas en Matías Prats mientras te lo montas con tu novio, si te sientes identificado con alguna de las anteriores no te preocupes. Somos legión.

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